“Lo pagaremos muy caro después cuando vendamos el inmueble que así hemos adquirido"
Por María Cristina Clemente Buendía
Notaria y miembro del Comité de expertos de Lecturas
Valorar un inmueble heredado demasiado bajo puede hacerte pagar más impuestos al venderlo
Cuando se recibe una vivienda mediante herencia, es habitual prestar especial atención al Impuesto sobre Sucesiones y buscar la forma de reducir la factura fiscal inmediata. Sin embargo, intentar conseguir ese ahorro declarando un valor demasiado bajo para el inmueble puede tener precisamente el efecto contrario a medio o largo plazo.
El valor atribuido a los bienes en una herencia no solo tiene importancia en el momento de adjudicarlos. También puede influir en la tributación posterior si los herederos deciden venderlos.
Por eso, valorar correctamente una vivienda heredada es una decisión con consecuencias fiscales que pueden extenderse durante años.
¿Por qué es importante el valor de un inmueble en una herencia?
Cuando una persona recibe un inmueble por herencia debe atribuirse un valor al bien a efectos fiscales, teniendo en cuenta las reglas de valoración aplicables y, cuando corresponda, el valor de referencia del Catastro.
Ese importe es importante para liquidar el Impuesto sobre Sucesiones, pero también porque tendrá relevancia si posteriormente el heredero vende la propiedad.
Uno de los errores que pueden cometerse es pensar únicamente en cuánto se pagará hoy por la herencia, sin analizar qué ocurrirá mañana con ese inmueble.
El peligro de valorar demasiado bajo una vivienda heredada
Puede parecer lógico pensar que cuanto menor sea el valor declarado de una vivienda, menor será la carga fiscal de la herencia.
Sin embargo, esta estrategia puede acabar siendo perjudicial.
Como explica la notaria María Cristina Clemente Buendía, el ahorro fiscal que aparentemente se obtiene en el momento de heredar puede convertirse en un problema cuando posteriormente se venda el inmueble.
¿Por qué?
Porque para determinar la ganancia patrimonial obtenida con la venta se tiene en cuenta la diferencia entre el valor de transmisión y el correspondiente valor de adquisición, determinados conforme a las reglas fiscales aplicables.
Si el valor de adquisición resultante de la herencia es muy reducido y posteriormente el inmueble se vende por una cantidad considerablemente superior, la ganancia patrimonial puede ser mayor.
Y una mayor ganancia puede traducirse en una tributación superior en el IRPF.
Un ejemplo sencillo
Imaginemos una vivienda heredada a la que, simplificando el supuesto, se atribuye un valor de adquisición de 150.000 euros.
Años después, el heredero la vende por 250.000 euros.
La diferencia de valor será uno de los elementos fundamentales para determinar la ganancia patrimonial obtenida con la operación, junto con los gastos, tributos y demás conceptos que fiscalmente puedan computarse.
Ahora imaginemos que, en el momento de la herencia, se hubiese utilizado incorrectamente un valor artificialmente bajo de 80.000 euros.
Si posteriormente la vivienda se vende por esos mismos 250.000 euros, la diferencia entre ambos importes sería mucho mayor.
Es decir, intentar ahorrar en el momento de recibir la herencia puede trasladar —e incluso incrementar— el problema fiscal al momento de vender el inmueble.
¿Se paga IRPF al recibir una herencia?
Esta es otra cuestión que genera confusión.
El heredero no integra en su IRPF la adquisición de los bienes recibidos por herencia como si se tratara de una ganancia patrimonial ordinaria. La adquisición hereditaria queda sometida al Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones.
La situación cambia cuando posteriormente se transmite el inmueble.
Si el heredero vende la vivienda, entonces sí habrá que determinar si se ha producido una ganancia o pérdida patrimonial y reflejarla, cuando corresponda, en su declaración del IRPF.
Por eso es tan importante no analizar aisladamente los impuestos del momento de la herencia.
Dependiendo de cómo se haya realizado la operación, podemos encontrarnos ante situaciones diferentes.
El valor de adquisición será importante cuando vendas
A efectos del futuro cálculo de la ganancia patrimonial, resultará fundamental determinar correctamente el valor de adquisición fiscal del inmueble heredado.
Además, no siempre consiste simplemente en comparar dos cifras.
Dependiendo del caso, en el cálculo pueden intervenir determinados gastos y tributos asociados a la adquisición y posterior transmisión, así como otras circunstancias fiscales.
Por tanto, antes de adjudicar los bienes hereditarios, resulta conveniente valorar también cuál puede ser su destino futuro.
No es lo mismo un inmueble que previsiblemente permanecerá durante décadas dentro del patrimonio familiar que una vivienda que los herederos tienen intención de vender poco después de aceptar la herencia.
Cuidado con valorar los bienes por debajo de lo que corresponde
Existe además otro riesgo.
Los contribuyentes no pueden asignar arbitrariamente cualquier valor a los bienes de una herencia con la única finalidad de pagar menos impuestos.
La Administración tributaria dispone de mecanismos de comprobación y existen reglas específicas para determinar la base imponible de los inmuebles, entre ellas las relacionadas con el valor de referencia previsto en la normativa del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones.
Por tanto, una valoración incorrecta puede provocar comprobaciones, regularizaciones, intereses y, dependiendo de las circunstancias, otras consecuencias tributarias.
¿Qué ocurre con la vivienda familiar en un matrimonio en gananciales?
También es importante distinguir la herencia de la liquidación de la sociedad de gananciales.
Cuando fallece uno de los cónyuges casados en régimen de gananciales, antes de repartir la herencia debe determinarse qué parte del patrimonio ganancial corresponde al cónyuge superviviente y qué parte se integra en la herencia del fallecido.
No todo lo que recibe el viudo o viuda en este proceso constituye necesariamente una adquisición hereditaria.
Esta distinción es fundamental para calcular correctamente la tributación y establecer adecuadamente los valores de los bienes.
Pagar menos Impuesto sobre Sucesiones no debería ser el único objetivo
La fiscalidad sucesoria varía considerablemente dependiendo de la comunidad autónoma, del parentesco entre fallecido y heredero, del patrimonio y de otras circunstancias personales y patrimoniales.
En determinados territorios existen reducciones o bonificaciones muy importantes para las transmisiones entre familiares próximos.
Por ello, intentar reducir artificialmente el valor de una vivienda puede resultar especialmente contraproducente cuando el supuesto concreto ya disfruta de importantes beneficios fiscales.
Antes de adoptar una decisión conviene calcular el coste global de la operación, no únicamente el impuesto que debe pagarse inmediatamente.
Planificar una herencia significa pensar también en lo que ocurrirá después
Una buena planificación sucesoria no consiste únicamente en decidir quién recibe cada bien.
También implica estudiar las consecuencias jurídicas y fiscales de esas adjudicaciones.
En el caso de los inmuebles conviene preguntarse, entre otras cuestiones:
- cuál es el valor fiscal que corresponde al inmueble;
- qué tributación tendrá la adquisición hereditaria;
- si existen reducciones o bonificaciones aplicables;
- si alguno de los herederos tiene previsto conservar o vender la vivienda;
- y qué consecuencias fiscales podría generar una posterior transmisión.
La importancia de valorar correctamente los bienes de una herencia
Intentar reducir los impuestos de una herencia atribuyendo a los bienes un valor inferior al que corresponde puede parecer una forma de ahorrar, pero las consecuencias pueden aparecer años después.
Especialmente cuando hablamos de viviendas y otros inmuebles, el valor utilizado en la adquisición hereditaria puede tener una importancia decisiva cuando llegue el momento de vender.
La recomendación es estudiar cada herencia de manera individual, aplicar correctamente las reglas fiscales de valoración y tener en cuenta no solo cuánto se paga hoy, sino también qué consecuencias puede tener la adjudicación en el futuro.
Una planificación sucesoria adecuada permite tomar estas decisiones con una visión global y evitar que un supuesto ahorro inmediato termine convirtiéndose en un coste fiscal mayor.











