Poder preventivo: qué es, para qué sirve y por qué puede evitar conflictos familiares

María Cristina Clemente: “Ese hijo tomará de menos en esa herencia, tanto como ahora estuviera recibiendo de más”

Por María Cristina Clemente Buendía
Notaria y miembro del Comité de expertos de Lecturas

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Cuando se habla de planificación jurídica, muchas personas piensan inmediatamente en el testamento. Sin embargo, existe otra escritura notarial igual o incluso más importante en determinadas circunstancias: el poder preventivo.

Este documento permite decidir con antelación quién podrá actuar en nuestro nombre si, por enfermedad o cualquier otra circunstancia, llega un momento en el que no podamos tomar decisiones por nosotros mismos.

Aunque todavía es una figura poco conocida, cada vez más familias recurren al poder preventivo para evitar problemas legales, bloqueos administrativos y conflictos familiares en situaciones especialmente delicadas.

¿Qué es un poder preventivo?

El poder preventivo es una escritura pública mediante la cual una persona designa a otra de su confianza para que pueda representarla cuando, en el futuro, pierda la capacidad necesaria para gestionar sus propios asuntos.

A diferencia de otros poderes, este está pensado precisamente para desplegar sus efectos cuando aparece una situación de incapacidad, ya sea de forma repentina o progresiva.

Su objetivo es garantizar que exista una persona autorizada para actuar sin necesidad de iniciar procedimientos judiciales que pueden resultar largos y complejos.

¿Cuándo puede ser útil un poder preventivo?

Existen muchas situaciones en las que esta herramienta puede marcar la diferencia.

Por ejemplo, cuando una persona es diagnosticada de una enfermedad neurodegenerativa, como el Alzheimer, o cualquier otra patología que pueda afectar progresivamente a su capacidad de decisión.

También puede resultar útil ante enfermedades graves, accidentes o cualquier circunstancia que impida gestionar el patrimonio o tomar decisiones personales con normalidad.

En estos casos, haber otorgado un poder preventivo con anterioridad permite actuar con rapidez y seguridad jurídica.

¿Qué puede hacer la persona designada?

Las facultades dependerán del contenido del poder otorgado.

Entre otras actuaciones, la persona designada podrá:

  • Gestionar cuentas bancarias.
  • Administrar bienes y patrimonio.
  • Atender pagos y obligaciones económicas.
  • Realizar gestiones administrativas.
  • Firmar documentos cuando esté autorizado.
  • Gestionar la venta de una vivienda si el poder así lo contempla.
  • Tomar decisiones relacionadas con la atención personal dentro de los límites establecidos en la escritura.
Precisamente por ello resulta fundamental redactar el poder de forma personalizada para adaptarlo a las necesidades de cada persona.

¿Qué ocurre si no existe un poder preventivo?

Cuando una persona pierde su capacidad y nunca otorgó un poder preventivo, sus familiares no pueden actuar automáticamente en su nombre.

Aunque exista una buena relación familiar, muchas decisiones importantes requieren autorización legal.

En determinados casos será necesario acudir a un procedimiento judicial para establecer las medidas de apoyo previstas por la legislación vigente, lo que puede retrasar decisiones urgentes relacionadas con el patrimonio, la atención sanitaria o el cuidado personal.

Además del tiempo que supone este procedimiento, la falta de planificación puede generar discrepancias entre familiares sobre quién debe asumir determinadas responsabilidades.

Diferencias entre un poder preventivo y un testamento

Es frecuente confundir ambos documentos, pero cumplen funciones completamente distintas.

El testamento produce efectos tras el fallecimiento y permite decidir cómo se repartirán los bienes entre los herederos.

El poder preventivo, por el contrario, solo tiene efectos durante la vida de la persona que lo otorga y sirve para garantizar que alguien pueda representarla cuando ya no pueda hacerlo por sí misma.

Por ello, ambas escrituras son compatibles y, en muchos casos, forman parte de una adecuada planificación jurídica y familiar.

¿Cuándo debe otorgarse?

El momento más adecuado es cuando la persona conserva plenamente su capacidad para comprender el alcance del documento y elegir libremente a quien desea nombrar como representante.

Esperar a que aparezcan síntomas avanzados de deterioro cognitivo puede impedir el otorgamiento del poder, ya que la persona debe tener capacidad suficiente para prestar un consentimiento válido.

Por este motivo, los especialistas recomiendan no dejar esta decisión para el último momento.

¿A quién conviene nombrar?

La persona designada debe ser alguien de absoluta confianza.

Puede tratarse del cónyuge, un hijo, un hermano u otro familiar, aunque también es posible designar a cualquier otra persona siempre que exista esa relación de confianza.

Lo importante es que pueda asumir la responsabilidad de actuar siempre en beneficio del otorgante y conforme a las instrucciones previstas en la escritura.

El poder preventivo es una de las herramientas más eficaces para anticiparse a situaciones de incapacidad y garantizar que las decisiones importantes puedan adoptarse con seguridad jurídica cuando más se necesitan.

Lejos de ser un documento reservado para personas mayores, constituye una medida de planificación que aporta tranquilidad tanto a quien lo otorga como a su familia, evitando procedimientos innecesarios y facilitando la gestión de los asuntos personales y patrimoniales cuando ya no sea posible hacerlo personalmente.

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