¿Es mejor donar los bienes en vida o dejarlos en herencia?

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"Yo nunca aconsejaría a una persona de 60 o 70 años que haga una donación de sus bienes porque no sabemos lo que va a necesitar diez años más tarde. Hagamos el testamento y esperemos"

Por María Cristina Clemente Buendía
Notaria y miembro del Comité de expertos de Lecturas

Claves para tomar la decisión correcta

Cada vez son más las familias que se plantean adelantar la transmisión de su patrimonio mediante una donación en vida. La idea suele partir de una intención positiva: ayudar a los hijos, simplificar el reparto de los bienes o intentar reducir la carga fiscal de una futura herencia.

Sin embargo, donar un inmueble, una vivienda o cualquier otro bien importante no siempre resulta la alternativa más conveniente. Antes de tomar una decisión conviene analizar tanto las consecuencias jurídicas como las fiscales y, sobre todo, valorar las necesidades que el propio donante pueda tener en el futuro.

Donar hoy puede limitar tu capacidad económica mañana

Una de las principales cuestiones que deben tenerse en cuenta es que una donación supone perder la titularidad del bien.

Aunque la relación familiar sea excelente, nadie puede prever cómo evolucionarán las circunstancias personales o económicas dentro de diez o quince años.

El patrimonio que hoy parece innecesario puede convertirse en el recurso que permita afrontar gastos importantes derivados de una residencia, asistencia domiciliaria, dependencia o atención sanitaria.

Por ello, antes de donar un inmueble conviene preguntarse si realmente se podrá prescindir de él durante el resto de la vida.

El patrimonio donado deja de estar protegido

Cuando un bien se dona, deja de formar parte del patrimonio del donante y pasa a integrarse plenamente en el patrimonio del hijo o familiar que lo recibe.

Esto significa que el inmueble podrá verse afectado por las circunstancias personales del nuevo propietario.

Por ejemplo, si el donatario atraviesa dificultades económicas, desarrolla una actividad empresarial con deudas o es objeto de un procedimiento de embargo, ese bien podría verse comprometido.

Mantener la propiedad mediante un testamento evita que estas situaciones puedan afectar al patrimonio mientras el titular continúe con vida.

¿Qué impuestos genera una donación?

Muchas personas creen que donar en vida siempre supone un ahorro fiscal, pero la realidad es que una donación puede implicar varios impuestos al mismo tiempo.
Entre ellos destacan:
  • Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, que corresponde al donatario.
  • Plusvalía municipal, cuando se transmite un inmueble urbano.
  • IRPF del donante, si existe una ganancia patrimonial.
Precisamente este último impuesto suele ser uno de los grandes desconocidos.

El IRPF: el impuesto que muchas familias olvidan

Cuando se dona un inmueble que ha aumentado de valor desde su adquisición, el donante puede tener que declarar esa ganancia patrimonial en su declaración del IRPF.

Esto significa que, aunque no reciba ningún dinero por la transmisión, Hacienda puede exigir el pago correspondiente por la revalorización del inmueble.

En cambio, cuando la transmisión se produce por fallecimiento, esa ganancia patrimonial no tributa en el IRPF del causante.

Por este motivo, desde un punto de vista fiscal, en determinadas situaciones la herencia puede resultar más eficiente que una donación realizada años antes.

¿Existen excepciones?

Sí.

La normativa contempla determinados supuestos en los que la tributación puede ser más favorable, como ocurre con algunas transmisiones realizadas por mayores de 65 años de su vivienda habitual, siempre que se cumplan los requisitos legales establecidos.

Además, cada comunidad autónoma aplica bonificaciones distintas tanto en las herencias como en las donaciones, por lo que el resultado fiscal puede variar considerablemente según el lugar de residencia.

¿Entonces nunca conviene donar?

No.

Las donaciones siguen siendo una herramienta muy útil dentro de una adecuada planificación patrimonial.

Existen situaciones en las que anticipar la transmisión de determinados bienes puede responder a necesidades familiares, empresariales o fiscales perfectamente justificadas.

La clave está en estudiar cada caso de forma individual y valorar aspectos como:
  • La edad del donante.
  • Sus necesidades económicas futuras.
  • El tipo de patrimonio.
  • La situación familiar.
  • La fiscalidad aplicable.
  • Las bonificaciones autonómicas.
Solo después de analizar todos estos elementos puede determinarse si resulta más conveniente donar o esperar a la sucesión.

La importancia de planificar con tiempo

No existe una solución válida para todas las familias.

Lo que puede ser una excelente decisión en un caso concreto puede convertirse en un importante perjuicio económico en otro.

Por ello, antes de donar una vivienda, un local, una finca o cualquier otro bien de valor, resulta recomendable estudiar todas las consecuencias jurídicas y fiscales de la operación y compararlas con la alternativa de mantener la titularidad y ordenar la transmisión mediante testamento.

Conclusión

Donar bienes en vida no siempre supone pagar menos impuestos ni constituye necesariamente la mejor opción para planificar una herencia.

La edad del donante, sus necesidades futuras, la protección del patrimonio y la tributación de cada operación deben analizarse cuidadosamente antes de tomar una decisión.

Una correcta planificación sucesoria permite proteger tanto el patrimonio familiar como la tranquilidad de quienes lo transmitirán en el futuro.

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