Abogados y notarios coinciden sobre los testamentos: “Al final el hijo no hereda hasta que tiene 70 años. No es su voluntad ni la de los padres”

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María Cristina Clemente Buendía

Dejar todo bien atado con tiempo permite ordenar casas y ahorros sin discusiones posteriores.

Por Héctor Farrés

Planificar la herencia suele quedar aparcado durante años. Muchas familias hablan de ello alguna vez, pero lo dejan para más adelante porque parece un asunto lejano. Sin embargo, cuando alguien decide revisar el testamento con tiempo, algo que ahorra disgustos, aparecen preguntas muy concretas sobre cómo repartir bienes, qué hacer con la vivienda o cómo evitar discusiones entre hijos.

Anticipar y revisar ese documento antes de que surjan problemas cambia por completo la forma en que se transmite el patrimonio familiar. Esa idea aparece con frecuencia en conversaciones entre profesionales del derecho que asesoran a familias sobre herencias.

Los hijos pueden llegar a la jubilación antes de ver un euro

La falta de previsión puede retrasar mucho el momento en que los hijos reciben una herencia. En el pódcast ‘DOY FE’, la notaria María Cristina Clemente Buendía, que ya había aclarado una situación hereditaria complicada, explicó que “con estas expectativas de vida llega un momento en que la gente al final no hereda hasta que el propio hijo tiene 70 años”. Ese desfase aparece cuando los padres viven muchos años y el testamento no prevé fórmulas que permitan organizar mejor el reparto.

La consecuencia es sencilla de entender en la vida diaria. El patrimonio permanece intacto durante décadas y los hijos llegan a la edad de jubilación antes de recibirlo. Clemente añadió que esa situación “no es ni la voluntad de los hijos ni la de los padres”. Por eso los expertos insisten en revisar la planificación con tiempo.

David Jiménez insiste en dejar todo atado

Uno de los motivos principales para anticipar decisiones tiene que ver con los conflictos entre herederos, que son completamente evitables como recordó Manuel Requena. Cuando no existe una planificación clara, los desacuerdos aparecen con facilidad porque cada persona interpreta de forma distinta lo que deberían recibir los demás.

En ese mismo pódcast, el abogado David Jiménez, que es experto en herencias y comparte consejos como hacer legados, explicó que “si quieres que tus hijos no tengan conflicto, anticípate”. Su propuesta consiste en dejar instrucciones concretas dentro del testamento. Por ejemplo, indicar qué vivienda recibe cada hijo o qué terreno pasa a manos de otro familiar. Este tipo de reparto reduce discusiones posteriores porque cada bien ya tiene destinatario.

Un profesional neutral puede desbloquear repartos

Otro problema frecuente aparece cuando todos los herederos deben tomar decisiones conjuntas. Si no existe un mecanismo para organizar ese proceso, basta con que una persona no esté de acuerdo para paralizar la herencia durante meses o incluso años.

Clemente Buendía recordó en el pódcast que “debería haberse previsto el nombramiento de un contador partidor o un albacea en el testamento”. Ese profesional actúa como figura neutral que ordena el reparto y ejecuta las instrucciones del testador. Gracias a esa figura, los herederos no necesitan ponerse de acuerdo en cada paso porque alguien se encarga de aplicar el testamento tal como fue redactado.

Contar la situación personal es fundamental

La planificación también exige explicar con detalle la situación personal de quien hace el testamento. A veces existen circunstancias familiares o económicas que influyen en el reparto y que el profesional necesita conocer para aconsejar bien.

Clemente explicó que el proceso se parece bastante a una consulta médica, ya que el cliente debe contar todo lo relevante: «Es como cuando vas al médico y tienes que explicar toda tu situación para que el profesional pueda aconsejarte”. Ese intercambio permite estudiar casos concretos, desde segundas viviendas hasta negocios familiares o situaciones personales de los hijos. «Cuéntame tu situación y adecuamos tu situación concreta», alega el abogado sobre estas explicaciones. 

Dejarlo todo escrito no obliga a entregar bienes en vida

Revisar el testamento no significa adelantar la herencia de forma automática. Algunos profesionales prefieren mantener la propiedad en manos de los padres mientras viven, pero dejar todo ordenado por escrito para el futuro. Clemente, en este sentido, aseguró que “el testamento es fundamental”.

Según explicó, muchas personas piensan en pasar bienes a nombre de los hijos cuando cumplen cierta edad, aunque no siempre resulta conveniente hacerlo. Por eso ella misma matizó que “no soy partidaria de anticipar salvo que tengan una edad que les dé tranquilidad”. En muchos casos basta con dejar el testamento preparado para evitar dudas más adelante.

Dentro de esa planificación también se incluyen herramientas legales que permiten ajustar mejor el reparto. Una de ellas es el usufructo de la vivienda habitual, una fórmula que permite a una persona seguir viviendo en la casa aunque la propiedad pase a los herederos. Clemente explicó en el pódcast que “a veces lo único que interesa es el usufructo de la vivienda habitual”.

Sin embargo, esa opción debe aparecer prevista en el testamento para evitar problemas fiscales. Tanto la notaria como Jiménez estuvieron de acuerdo que “si no lo hemos previsto en el testamento, tributamos por ITP”. Ese detalle puede cambiar el coste económico de toda la operación.

Las deudas y los impuestos son importantes

Otro aspecto importante aparece cuando existen avales o deudas vinculadas a la herencia. Si esas obligaciones no se analizan antes de aceptar los bienes, los herederos pueden encontrarse con responsabilidades económicas que no esperaban. Clemente recordó que ese análisis debe hacerse durante la preparación del testamento.

En el pódcast explicó que “eso también se tiene que tener en cuenta a la hora de hacer una herencia”. Cuando no se revisa esa situación, los herederos terminan frente a una decisión complicada. Sin embargo, Jiménez insistió en que «no hay que renunciar a una herencia por el mero hecho de que haya deudas, hay que estudiarlas y ver si me compensa o no me compensa».

Tal como indicó su compañera, ese escenario de incertidumbre provoca que muchas personas acaben ante una elección que, de alguna manera, marca sus vidas: “Acepto o renuncio”.

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